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#Marina Abramovic
quotemadness · 4 days ago
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I think communication starts when words are not present at all … I think we put so much emphasis on language, actually silence is so much more important.
Marina Abramovic
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nobrashfestivity · 5 days ago
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Marina Abramović and Ulay. AAA-AAA Performance. 9:50 Minutes Amsterdam March, 1978 © Marina Ambramović. Courtesy Marina Ambramović and Sean Kelly Gallery New York
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perfectquote · 10 days ago
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I think communication starts when words are not present at all … I think we put so much emphasis on language, actually silence is so much more important.
Marina Abramovic
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trashbending · 13 days ago
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zhong lin / marina abramovic & ulay / ren hang / gabe sin
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thatbitchsimone · 20 days ago
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4n0m4l1e · 27 days ago
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4n0m4l1e · 27 days ago
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iampoetnotarockstar · 29 days ago
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histoiredelle
“I am only interested in the ideas that become obsessive and make me feel uneasy. The ideas that I’m afraid of.”
—  Marina Abramovic  
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orbitalpavilion · a month ago
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Marina Abramovic / "Places of Power, Waterfall" / 2013
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complexaltruist · a month ago
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Marina Abramovic
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A 32 years old woman named Milo Moiré introduced “Mirror Box”; a public art performance. In the act complete strangers — both men and women — were invited to touch her breasts and lady bits through the opening in the boxes for maximum of 30 seconds — not a second more. More interesting thing is whole touchy-touchy act was being recorded every second by cameras within the boxes oddly enough.
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The main theme of this act/performance was to show people what consent really means.
She also for stood 6 hours to let people do whatever they want to with her body.
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Artist named Marina Abramovic performed an act called Rhythm 0.
A variety of objects — roses, feather, chains, scissors and even a gun with bullets loaded — were placed on the table. In the beginning, people were gentle, kissing her, placing rose in her hand and feeding cakes.
But soon, the act started turning wild. People took the scissors off the table and cut off all her clothes, one man tried to rape her, another loaded the pistol with the bullet and pointed it at her head. Another still cut her skin around the neck and drank her blood.
When the act was over after 6 hours, people ran away. They couldn't face her being active agent from a passive one.
This is rather disturbing content because it shows how disgusting and quick people are to abuse others. This woman looks tortured in the last picture.
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thoughtkick · a month ago
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I think communication starts when words are not present at all … I think we put so much emphasis on language, actually silence is so much more important.
Marina Abramovic
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n-knight · a month ago
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Marina Abramovic MOCA gala 2011
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whileiamdying · 2 months ago
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El cuerpo infinito de Marina Abramovic
El uso de su cuerpo como acto de liberación de su rígida educación filial, y como instrumento de creación, convirtieron a la artista en una pionera dentro de este campo, y en la actualidad se le adjudica el sobrenombre de “la abuela de la performance”
Por Ella Fontanals-Cisneros February 14, 2021
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Rhythm 0, 1974 (publicación 1994). Fotografía en blanco y negro, panel con texto mecanografiado. 100 x 97 cm | Cortesía de la Colección Ella Fontanals-Cisneros, Miami
Marina Abramovic es una personalidad medular para el devenir del arte performático y conceptual del último medio siglo. Esta mujer extraordinaria nació en Serbia, en el año 1946, apenas un año después de la consolidación del régimen comunista en la antigua Yugoslavia, de la cual Serbia formaba parte. Su familia estuvo íntimamente vinculada a este proceso, y se considera que formó parte de una suerte de “élite roja”. Esta vinculación política se tradujo en una educación casi militar en su hogar, y en un estricto control sobre su educación y accionar en su primera juventud, y hasta avanzados sus 20.
Entre 1965 y 1970 estudió en la Academia de Bellas Artes de Belgrado, Serbia y posteriormente en la Academia de Bellas Artes de Zagreb en Croacia. Enseguida se decantó por la performance, antes que cualquier otra manifestación artística. El uso de su cuerpo como acto de liberación de su rígida educación filial, y como instrumento de creación, convirtieron a Marina Abramovic en una pionera en el mundo dentro de este campo, y en la actualidad se le adjudica el sobrenombre de “la abuela de la performance”.
A principios de los años 70 protagonizó una serie de actuaciones nombradas Rhytms (Ritmos), en distintas galerías europeas. Estas obras poseían un componente de reflexión esencial sobre su propia persona, y también aspectos de interacción social. En 1974 realizó su obra Rhythm 0[1] en una galería napolitana. Colocó una serie de objetos, cuidadosamente seleccionados, sobre un mesón dentro de la galería. A los asistentes del público les dejó escritas las siguientes instrucciones “hay 72 objetos sobre la mesa que puede usar en mí como desee. Yo soy el objeto. Durante este tiempo yo asumo cualquier responsabilidad”. Había objetos tan diversos como una pluma, aceite de oliva, una rosa, un peine, una cámara polaroid, un bolígrafo, un espejo…, así como una única bala y un revólver. Ella en el centro de la galería, como un objeto pasivo, solo se limitó a resistir impasible las acciones que el público infligió sobre ella utilizando los diversos objetos. Algunas reacciones fueron positivas y hasta graciosas, empleando objetos inofensivos. Pero también hubo actos de agresión e incluso un asistente del público llegó a apuntarle con el revólver.
Entre las múltiples ideas que motivaron esta obra de Marina estuvo la de reflexionar sobre la diversidad de reacciones que podría desencadenar en un ser humano el tener poder ilimitado y sin consecuencias sobre otro. En algunos sacó lo peor de nuestra especie, mas no de inmediato, sino a través de un proceso gradual, al principio con timidez, y después con más seguridad y hasta crueldad en ciertos casos.
Sin embargo, su obra en general llama la atención sobre algo mucho más íntimo. Esto es el enfrentamiento y resistencia del individuo ante fenómenos inevitables de la existencia, como las limitaciones del cuerpo o nuestra aceptación de la muerte como una parte inseparable de la vida.
En 1976 se marchó a Amsterdam, donde conoció a Ulay, quien sería su pareja sentimental y profesional durante más de 10 años. Junto a Ulay trabajó como una sola persona-artista, y su obra se diversificó a otros temas, tales como los componentes del ego, la individualidad, el espacio personal y la libertad. El cuerpo obviamente en una categoría protagónica, pero inmerso por aquellos años en otro tipo de búsquedas. Incluso su ruptura con Ulay en el año 1988 fue convertida por decisión de ambos en una performance. Caminaron cientos de kilómetros, cada uno desde un punto de partida opuesto, despedirse al encontrarse en el medio, y continuar su camino.
Posteriormente, Marina -quien se mantiene en activo hasta el día de hoy- ha seguido trabajando en sus teorías relacionadas con el auto-conocimiento, la espiritualidad y la meditación como actos creativos inherentes a su existencia. Esto ha dado en llamarse el “método Abramovic”, a cuya divulgación y enseñanza ha contribuido el Marina Abramovic Institute, creado por ella en el año 2007.
Sobre ella y otros artistas de la performance le invito a conocer más a través de mi canal de YouTube y mi website.
[1]La obra fue documentada en su momento, y en 1994 (20 años después) se publicó una edición limitada que incluía una fotografía de la artista durante la performance, el listado mecanografiado de los 72 objetos y las instrucciones escritas al público. La propia Marina me obsequió en el 2007 una de sus pruebas de autor, que hoy forma parte de mi colección.  
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photographyartgallery · 2 months ago
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by marina abramovic
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4n0m4l1e · 27 days ago
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whileiamdying · 2 months ago
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Le corps en alerte
Eric Fottorino » Performeuse mondialement connue, Marina Abramovic annonçait il y a 40 ans déjà la société actuelle du sans-contact. Elle hante le dernier roman du Français.
Florence, ses moments de grâce offerts par les jardins de Boboli, le Ponte Vecchio, le Duomo, les parfums du Mercato Centrale, les vitrines scintillantes de bijoux et de fringues, les rues peuplées de monde en ce Noël 2018, une année avant que le monde ne bascule dans l’enfer de la pandémie. Un temps heureux, mais nous ne le savions pas encore, notre insouciance ayant depuis longtemps pris le dessus sur notre vigilance. Nous sommes comme ces personnages de romans, vivant au gré d’un scénario dont nous ignorons les méandres.
Dans la ville somptueuse des Médicis, Paul Gachet, chirurgien parisien, passe donc ses vacances de Noël en compagnie de sa femme Maud et de Lisa, leur fille de 15 ans. Ce n’est pas un hasard si cet homme porte le nom du médecin que Van Gogh a peint car, comme le personnage du maître hollandais, il est l’expression désolée d’une époque, la nôtre. Cela, on le comprendra au fil des pages de Marina A, roman du Français Eric Fottorino. Paul Gachet en est le narrateur et, pour commencer, un vacancier ravi par l’époustouflante beauté florentine, avant qu’une femme ne le ravisse à sa vie confortable de bourgeois pour l’emmener vers une réalité douloureuse.
Humanité indifférente
Elle s’appelle Marina Abramovic. Elle ne deviendra pas son amante, non, mais pire: une obsession qui chamboulera son existence et sa vision actuelle de l’humanité victime d’une maladie planétaire. C’est par cette femme que passe l’interrogation lancinante, chargée de tourments, qui court tout le long de ce roman, brillant certes, mais cédant par moments à la monomanie.
Marina Abramovic est un uppercut que Paul Gachet reçoit en pleine figure lorsqu’il la découvre sur des affiches placardées contre les murs du Palazzo Strozzi. Le célèbre monument florentin proposait effectivement, en 2018, une «exhibition» sur Marina la nettoyeuse: The Cleaner, comme le disait l’une des affiches. Que peut-elle bien nettoyer, se demande le chirurgien qui n’a jamais entendu parler d’une Abramovic artiste et qui, poussé par la curiosité, va voir en compagnie de sa femme et de sa fille cette «exhibition» vantée à grand renfort de publicité. Le lecteur, lui, a de l’avance sur le narrateur. Il sait que Marina Abramovic, 74 ans, est une performeuse serbe de renommée mondiale; qu’avec son compagnon, le performeur allemand Ulay, elle a donné au body art son expression la plus extravagante et la plus violente, répondant ainsi à l’arrogance d’une humanité indifférente à la destruction et à la souffrance.
Si Marina nettoie c’est que le monde n’est pas clean, s’exclame la jeune Lisa, «et nous non plus, aucun de nous», ajoute son père. D’ici à penser qu’Abramovic est une hygiéniste, il n’y a qu’un pas que le narrateur franchit avec un humour mêlé d’une inquiétude profonde, traquant sur internet, dès son retour à Paris, tout commentaire lié à Marina. Cette «fille de Satan» le hante, puis son image s’estompe pour revenir en force quand surgit la pandémie. Alors là tout s’éclaire. En Marina A il voit une «lanceuse d’alertes»: elle est au body art ce que le roman d’anticipation est à la littérature. Pour comprendre son côté Cassandre, il faut voir ses performances qu’elle donne seule ou avec son compagnon Ulay. Remontant le fil du temps, le narrateur s’offre les spectacles des deux lovers, face à face, en 1977, dans Breathing In, Breathing Out, «bouches fougueusement collées, l’un n’aspirait plus que le contenu du poumon de l’autre jusqu’à épuisement». Les revoilà six ans plus tard dans Anima Mundi ou «l’impossible rapprochement», deux silhouettes séparées par un grand «escalier théâtral», bras désespérément tendus l’un vers l’autre.
Distanciation sociale
La respiration amoureuse a donc cédé la place à la distanciation sociale que le virus impose et que Marina, annonciatrice du pire, décelait il y a 40 ans déjà. Rencontre, séparation, retrouvailles, séparation… Le rythme d’une vie qui unit et désunit les deux amants/performeurs. Mais également les caprices d’une pandémie qui engloutit les envies de fusion et élève la distanciation – autrefois goujaterie – au rang de distinction. «L’écart […] entre les êtres» se creuse, écrit Fottorino, qui observe désenchanté notre «civilisation du sans-contact».
GHANIA ADAMO
Eric Fottorino, Marina A, Ed. Gallimard, 176 pp.
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ABRAMOVIC, MARINA ( Serbia, 1946)
Esta artista se dedica principalmente al performance y la instalación.
Los temas que le interesa trabajar son la consciencia y la interacción entre el artista y su propia identidad, así como entre artista y espectador. Los límites de la naturaleza humana, el ego y la libertad absoluta. Marina no se pone límites en su exploración, llegando a intervenir su cuerpo con medicaciones fuertes que alteran el estado de conciencia, poniendo en situaciones peligrosas, jugando con juego, llevando su cuerpo al límite. Esto tambien lo hace a veces presentándolo como un juego en el que el espectador puede intervenir; por ejemplo, una de sus más famosas performances consistía en estar completamente inmóvil, casi inerte y permitir a los espectadores utilizar todo tipo de herramientas y objetos que le podían infundir placer o dolor, incluso la muerte. 
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woundgallery · 2 months ago
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Marina Abramović, The Lovers, 1988, Sean Kelly Gallery
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